Certamen queso Casín: el sabor de la montaña asturiana

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Certamen del queso Casín en Campo Caso

Por Monchu Calvo - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, Enlace

En el corazón de la montaña asturiana, donde los prados, los bosques y las pequeñas explotaciones ganaderas forman parte inseparable del paisaje, hay un queso que resume como pocos la identidad de su territorio: es el Queso Casín. Se trata de una de las elaboraciones queseras más antiguas de Asturias (y de Europa) y uno de los grandes protagonistas de la gastronomía del Principado. Este queso cuenta con una de las denominaciones de origen protegidas del Principado de Asturias, la D.O.P Queso Casín. Cada año, a finales de agosto, Campo de Caso se convierte en el punto de encuentro de productores, artesanos, gastrónomos y aficionados con motivo del Certamen del Queso Casín.

Una tradición que nació en la Collada de Arnicio

El Certamen del Queso Casín tiene sus raíces en la antigua celebración de la Fiesta de la Collada de Arnicio. El queso comenzó a ser protagonista de esta fiesta en 1988 y, durante décadas, el certamen se celebró en esta collada situada a unos 915 metros de altitud, en el concejo de Caso y próxima al límite con Piloña.

La celebración se convirtió progresivamente en una referencia para la promoción de un producto que, durante buena parte del siglo XX, estuvo cerca de desaparecer. La recuperación y valorización del queso fueron precisamente algunos de los objetivos que impulsaron el certamen.

En 2008, la fiesta obtuvo el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Regional, consolidando su importancia no solo gastronómica, sino también cultural y turística.

A partir de 2015, comenzó una nueva etapa en Campo de Caso, capital del concejo. El traslado permitió acercar la celebración a vecinos y visitantes y dotarla de un formato más amplio, con mercado, concursos, actividades gastronómicas y propuestas culturales.

Desde entonces, la cita mantiene su tradición de celebrarse el último sábado de agosto y se ha convertido en una de las grandes fiestas gastronómicas del verano asturiano.

Un queso con siglos de historia

Hablar del Casín es hablar de historia y tradición quesera de la zona, que se remonta a muchos siglos atrás: existen referencias documentales que sitúan el queso Casín entre las elaboraciones más antiguas de España y Europa. La propia documentación de la DOP recoge referencias desde la Edad Media, mientras que la tradición oral lleva su historia todavía más atrás.

Una de las leyendas más nombradas cuenta que, tras la batalla de Covadonga, los pobladores de Caso ofrecieron al rey Don Pelayo un queso de enormes dimensiones que tuvo que ser transportado en un carro. Aunque pertenece al terreno de la tradición y no puede considerarse un hecho histórico demostrado, la leyenda refleja la profunda vinculación del queso con la identidad del territorio.

Más allá de las historias transmitidas de generación en generación, existe una explicación práctica para la singular elaboración del Casín. En una zona caracterizada por un clima húmedo, lluvioso y con temperaturas suaves, secar correctamente la cuajada no resultaba sencillo. El amasado repetido permitía conseguir una pasta más compacta y estable, favoreciendo la conservación del queso.

Así nació una de las señas de identidad del queso Casín: el rabilado o amasado.

Un queso de personalidad inconfundible

El queso Casín se elabora con leche entera y cruda de vaca, procedente de las razas Asturiana de la Montaña o Casina (originalmente solo de esta variedad), Asturiana de los Valles, Frisona y sus cruces. Su zona de producción comprende los concejos de Caso, Sobrescobio y Piloña.

El Casín es un queso graso y madurado, de pasta amasada, semidura o dura. Presenta una característica forma cilíndrico-discoidal e irregular, con una superficie que puede mostrar motivos florales, geométricos, símbolos o el nombre del elaborador: cada quesería imprime sobre la pieza su propio sello, que sirven para identificar al elaborador y confieren al Casín una de sus características visuales más reconocibles.

Su aspecto puede ser engañosamente delicado. Bajo su color amarillo cremoso se encuentra un queso de enorme personalidad: aroma potente, persistente, sabor intenso y ligeramente picante, con un retrogusto que puede presentar notas amargas. La textura es firme y, al mismo tiempo, puede resultar mantecosa en boca.

Es esa intensidad la que hace al Casín en un queso inconfundible, es un producto que expresa el carácter de la montaña asturiana y de las personas que durante generaciones aprendieron a elaborarlo.

La elaboración tradicional y sus características están protegidas actualmente por la Denominación de Origen Protegida Queso Casín, que garantiza el cumplimiento de unas condiciones concretas de producción, materias primas y presentación.

Un certamen que es mucho más que un concurso

El Certamen no se limita a elegir el mejor queso. Su programa reúne diferentes actividades destinadas a convertir durante un día a Campo de Caso en una gran celebración de la gastronomía y de la cultura local.

Uno de los grandes protagonistas es el Mercado Tradicional del Quesu Casín DOP, donde las queserías y otros productores ofrecen sus elaboraciones al público. A su alrededor se reúnen puestos de productos agroalimentarios, artesanía y otros productos vinculados a Asturias.

La jornada también incluye catas, degustaciones, talleres, exhibiciones, actividades infantiles, exposiciones y concursos de cocina, de manera que el queso se presenta no solo como producto tradicional, sino también como ingrediente capaz de incorporarse a la gastronomía contemporánea.

Uno de los ejemplos más claros es el Concurso de Cocina con Queso Casín, que cuenta con categorías para aficionados y profesionales. En él, cocineros y participantes particulares demuestran las posibilidades culinarias de un queso que tradicionalmente se ha consumido de manera sencilla, pero que también puede protagonizar elaboraciones dulces y saladas. 

 

Queserías, cocineros y protagonistas

Las queserías amparadas por la DOP son las grandes protagonistas del certamen. En la edición de 2026 participaron las dos queserías acogidas a la denominación: Redes, de Campo de Caso; y Ca Llechi, de Pintueles, en Piloña.

Los quesos se valoran atendiendo a aspectos como apariencia exterior, aspecto del corte, olor, textura, sabor y retrogusto, con un sistema de puntuación destinado a determinar cuál era la pieza mejor valorada.

En 2024, el premio al Queso Más Valorado correspondió a una pieza de Ca Llechi, que obtuvo el reconocimiento entre las nueve muestras presentadas al concurso. En 2025 no se celebró el concurso.

La cocina también tiene un papel destacado. En la edición de 2024, entre los aficionados premiados estuvieron Laura Díaz González, de Tozu, con unos canutillos de crema de queso Casín; Belén Galayo Coya, de Orlé, con casodielles; y Carmen María Álvarez Suárez, de Campo de Caso, con unas bolitas de queso Casín con cerezas y coco. En la categoría profesional venció el restaurante Casería La Infiesta con una tarta campesina de queso Casín.

El certamen en la actualidad

La edición de 2025, celebrada el 30 de agosto, alcanzó la XXXV edición y la novena con DOP. El programa volvió a girar en torno al mercado tradicional y a la promoción del producto. Sin embargo, aquella edición presentó una circunstancia excepcional: el concurso habitual del queso no se celebró al considerar el Consejo Regulador que, al estar acogidas entonces únicamente dos queserías a la DOP —Redes y Ca Llechi—, no procedía organizarlo. El mercado reunió, en cambio, más de una veintena de puestos.

Este caso pone de manifiesto uno de los principales retos del Casín: preservar una tradición quesera de enorme valor en un territorio donde la producción sigue teniendo una dimensión artesanal y limitada.

Mucho más que un queso

El Certamen del Queso Casín representa, en definitiva, mucho más que una competición gastronómica. Es un punto de encuentro entre ganadería, artesanía, gastronomía, turismo y memoria rural.

Cada pieza de Casín encierra una parte de esa historia: la leche de las vacas de la montaña, las manos del quesero, el rabilado, el sello particular de cada elaborador y los meses de maduración. Y cada edición del certamen permite que esa tradición salga de las queserías y se encuentre con el público.

En Campo de Caso, durante un día de finales de agosto, el queso deja de ser únicamente un alimento para convertirse en protagonista de una celebración colectiva. Una celebración que recuerda que conservar una receta tradicional no significa simplemente repetirla, sino mantener vivo todo el paisaje, el conocimiento y la cultura que hicieron posible su existencia.

Por eso el Certamen del Queso Casín continúa teniendo un significado especial: porque detrás de cada pieza hay siglos de historia y, detrás de cada edición, está el esfuerzo de quienes quieren que ese sabor tan intenso y singular siga formando parte del futuro de Asturias.

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